DE PAPEL  

-Siéntase parte del equipo, comentó Fidel Cano Correa, director de El Espectador.

Cano le respondía a una mujer. Arribó al Orquideorama en medio de fotos, saludos y abrazos. Conversó con Miryam Zuluaga y le agradeció luego de estas palabras: “Soy hija de antioqueños y gracias a los periodistas, como yo dije ahora, no vivimos todos en una nube, sino que vivimos con los pies en la tierra”.

Miryam Zuluaga es una psicóloga de 78 años de edad. Estaba sentada en primera fila cuando se levantó y reconoció frente a Yolanda Ruíz, Mábel Lara, Alberto Donadío, Jorge Cardona y demás asistentes al Festival GABO, el papel del periodista.

Pero, ¿por qué razón, Fidel Cano “regaló” parte de su tiempo en una breve conversación con Miryam?

La manizaleña estudió Psicología en la Universidad Nacional de Bogotá. Viajó a México para realizar una especialización en audición y lenguaje. Más adelante pisaría la tierra de El Tío Sam, la misma tierra de Truman Capote. Luego, gracias a las amistades que se construyeron en México, logró hacer parte de La Fundación Prodébiles Auditivos, un centro de rehabilitación para niños sordos. Desde aquel momento, pasa sus días en la ciudad de la Eterna Primavera.

Hasta aquí, no hay muchas pistas. Continúe.

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A los 20 años, Miryam empezó a leer El Espectador, claro está, de forma irregular. A partir del año 2008 decidió suscribirse al diario. “Hasta el día de hoy, todos los días lo leo. Cuando me voy de viaje pido que me lo guarden y me desatraso después”, afirma.

La edición se consume entre las 6 y las 7 de la mañana. La editorial es su primer objetivo. Lee las ideas que han sido elaboradas por Fidel Cano y pasa las hojas en busca de las columnas de opinión. Cuando llega, algunos textos tienen prioridad. “Tengo columnistas predilectos. Por ejemplo, Cristina de la Torre, Cecilia Orozco Tascón y… hay una que acaba de hablar aquí, siempre me he sabido el nombre, pero es que yo tengo 78 años y derecho a olvidar”, finaliza sonriendo.

La editorial nunca la ha defraudado. De hecho, admira la seriedad, el vigor mental y la calidad de El Espectador. El mismo diario que nunca bota. Ha leído muy bien: ¡Nunca bota! Miryam guarda el periódico y se lo lleva a una amiga que vive en el campo. Finalmente, su amiga lo comparte con adultos de la tercera edad.

Ahora, las piezas encajan correctamente. Sin embargo, falta algo.

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¿Qué hace Miryam Zuluaga Uribe con las columnas?

“Recorto las columnas cuando me llegan al alma. Tengo un dossier. No puedo decirte el número, pero una columna que me impacte, esa la recorto. Recorto mucho las de Cristina de la Torre porque me parece una persona que es capaz de sintetizar muy bien la crítica. Ella parece una francotiradora, pues le tira a todo aquel que se sale de la fila”, explica Zuluaga.

Al parecer, de la Torre no es la única francotiradora. Zuluaga apuntó en el momento correcto y disparó ante centenares de personas una frase que no generó alarma ni miedo. La frase se llevó varios aplausos y un premio: la breve charla con Fidel Cano.

 

 

  Textos y fotos Leonardo Silva  

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